Aroma del Edén

“Entre todos los estímulos que afectan a nuestros sentidos, el olor es el más delicado, el más inmaterial. Procede de una dimensión completamente diferente, etérea. Un aroma delicado despierta en nuestros corazones sentimientos delicados e incita a nuestra mente a pensamientos sublimes.
Dicen los yoguis que al alcanzar los grados más elevados de la autorrealización, perciben un aroma de rosa increíblemente dulce, como si olfatearan las flores del Edén celestial”


( Andrea Bátorfi )

 

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Jabón de arcilla rosa y carbón activado, con aroma a rosa de jardín

 

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Flores para el alma

Recuerdo ,hace ya unos 13 años, cuando experimenté en mí misma los efectos de la terapia floral del Dr. Bach. Por aquel entonces había oído hablar de ella pero no había ido más allá de sonarme su nombre. Un centro que había cerca de mi casa en aquellos tiempos fué mi toma de contacto con el fascinante mundo de Bach y sus remedios florales. Un centro en el que conocí a Tamara, psicóloga transpersonal de este centro. Me acuerdo como si fuera ayer cuando acudí a ella para que me ayudara a lidiar con algún sentimiento negativo. Puso ante mí unas cartas con imágenes de las flores pertenecientes al sistema del Dr. Bach. Hablamos. Bastante. Nunca me ha costado expresar lo que siento. Y me fuí de allí con un frasquito y con energías renovadas. Le insistí en saber qué flores me había puesto. “No suelo hacerlo”, me dijo.”La gente se sugestiona y a veces no entiende porqué pongo ciertas flores sino se sienten identificados con su descripción”. Y yo, terca donde las haya, le dije: “Anda, porfa, es que quiero saber más sobre la fórmula que me has dado porque tengo un libro de esta terapia y quiero leer la descripción”. Ay, ingenua de mí…Fué tener la lista de flores que me había puesto, ir al susodicho libro y comprobar que algunos de las emociones que trataban “mis flores” eran, en principio, ajenos a mí. Pero claro, Tamara supo adivinar más allá de lo que yo expresé en su consulta. Me pareció hasta mal, jaja. No me sentía identificada con aquellos sentimientos. “Culpa yo? No. Resentimiento yo? No. Miedo yo? Qué va…” Pero confié en ella y en su buen hacer. En lo que me transmitió al conocerla. En la paz que se respiraba en aquel centro. Y me tomé el frasquito. Y otros dos. Y así descubrí cómo las flores podían alegrar no sólo mis ventanas, sino también mi alma. Así empezó una de mis pasiones: la terapia floral.

Llevo desde entonces formándome en este campo y utilizando estas esencias para mi entorno, tanto en humanos como en animales, con resultados estupendos. A veces se tarda más en dar con la fórmula necesaria y otras es cuestión de días comenzar a ver sus efectos. En el caso de los animales he podido comprobar que las esencias actúan más rápido y de manera más profunda que en los humanos. Ell@s no ponen filtros (“no me funcionará”, “estoy perdiendo el tiempo”, “porqué me darían a tomar estas flores si yo no soy así”, y un sinfín de bla bla bla que nos decimos las personas (sí, el famoso ego) para autosabotearnos la curación. Por eso los animales se ven beneficiados de manera distinta a nosotr@s.

Me decidí a escribir este post para contaros una de las muchas experiencias de mis fórmulas para animales. Este verano se incorporó un nuevo miembro a nuestra familia peluda: este adorable gato que salió de la nada y decidió que nuestra casa le molaba.

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Mis gatos (un siamés peluchón, su hermana autista y una tricolor raruca) dejaron bien claro desde un principio que no iban a compartir cama ni comida con semejante intruso. Pero el tema de esta adaptación lo dejo para otro post. El caso es que Zen, el siamés, comenzó por aquella época a mostrar un comportamiento muy extraño en él. Zen se puede tirar horas y horas sin pisar el interior de nuestra casa, alternando baños de sol con chapoteos bajo la lluvia (sí, tengo un gato raro,de esos que adoran el agua y mojarse). Pero en aquellos días, coincidiendo con la llegada del miniwini a casa, salía de casa (cuando salía, que a veces ni eso) y huía despavorido hacia el piso de arriba, atrincherándose en el desván como si le persiguiera el diablo. Evidentemente lo primero que pesamos era que se trataba de una reacción exagerada a la llegada del nuevo inquilino. Y comencé a darle esencias para sobrellevar mejor el estrés que aquello le producía: Nogal, por el cambio. Genciana, porque se mostraba triste. Estrella de Belén, porque pareció que supuso un trauma, y Cerasífera, por su tendencia a escaparse hacia el desván y recluirse.

Los días pasaban y Zen no mejoraba. Incluso nos planteamos que el bebé gatuno no se podría quedar porque por encima estaba la salud de Zen. Pero había algo que me chirriaba y no acababa de cuadrarme: entre la llegada de Rancius (así lo hemos bautizado porque al llegar no se dejaba coger a pesar de que nos llamaba), y la manifestación de éstos síntomas, pasaron unos cuantos días. Al llegar el enano Zen le rehuía, con bufidos o alguna que otra tollina, pero no era ese huir despavorido cada vez que les abría la puerta por la mañana. Y entonces caí,de esos flashes maravillosos que a una le vienen cuando no encuentra solución, que justo el día antes de comenzar con estos síntomas había pasado por casa un ruidosísimo rally contrarreloj. Ese día mis gatos no salieron de casa, por precaución,pero no pudimos evitar que desde dentro oyeran el estruendo del motor de los coches. Y Zen, que es muy sentido él, había cogido pánico a salir al jardín porque lo relacionaba con el ruido intenso de aquel día, cosa que no me extraña porque hasta yo pasé miedo.

Una vez caí del guindo de qué era lo que le estaba pasando a Zen, cambié de inmediato la fórmula para adaptarla a la causa: el miedo. Conservé las esencias de Estrella de Belén y Cerasífera, y le añadí Mímulo (para el miedo a lo conocido), Álamo temblón (porque pareció coger miedos más subjetivos, más difusos), Manzano silvestre (para limpiar esos miedos), y Heliantemo (porque a veces se quedaba totalmente paralizado). 4 tomas al día (él las toma genial) y en dos días comenzamos a ver los resultados. Casi lloro de emoción cuando al tercer día mi peluchón salió a dar una vuelta por la terraza y se echó a tomar el sol cual lagartija. Y hasta hoy.No volvió a manifestar miedo alguno.

Y bueno, con todo este rollaco que os he soltado espero al menos haber despertado vuestro interés en estas esencias: esencias para el alma…Podría escribir horas y horas sobre mi experiencia con las esencias y lo que suponen para mí pero no es cuestión de cansaros 😉 Cualquier duda,por aquí estoy.

 

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De destilación y nuevas amistades

Me gusta pensar en septiembre como un año nuevo. Volvemos a retomar actividades olvidadas en verano y nos llenamos de nuevos propósitos y planes (sí, de esos que a veces no cumplimos), pero qué bonito es tener nuevas ilusiones y proyectos…

En Xaguar hemos aparcado nuestra actividad bloguera y potinguil durante este verano para cogerlo con más ganas a la vuelta. Y no pudimos empezar mejor…Eva, de la web evamabe econatur, hasta ese día amiga virtual,tocaya, Piscis y asturiana como yo, me invitó a conocernos en persona y a nada más ni nada menos que destilar plantas en su cabaña. Sí sí, con alambique y todo. Esto de hacer nuestros propios cosméticos ya me parece la pera, pero el “fabricar” una materia prima como puede ser un hidrolato es ya la o…la repera 🙂 Así que no lo dudé un momento cuando me invitó para aprovechar además a achucharla en persona. Porque Eva es achuchable, todo hay que decirlo.

El sitio donde Eva destila es un pueblín asturiano con unas vistas tal que así:

rañeces

Llegamos a su cabaña y después de salir de mi embobamiento al ver aquella preciosidad de alambique, nos pusimos a la tarea. La planta a destilar: manzanilla. La usamos seca porque Eva ya había probado su rendimiento y comprobó que era adecuado usarla en ese estado.

manzanilla

Hasta aquí todo muy Pinterest, jaja. Pero para que la cosa saliera bien no valía con comprar un alambique y ala, a tirar millas. Ésto de destilar lleva su proceso, y un aparataje adicional al alambique que si bien no es del todo imprescindible, facilita mucho la tarea. Porque con las dimensiones que tiene éste, con capacidad para 20 litros, ¿qué fogón tenemos en la cocina que nos aguante su peso y nos abarque todo el perímetro para que el agua caliente bien? Primer accesorio: un hornillo de esos de gas que sirven para hacer paellas (o lo que sea) en un camping. Como no funciona por arte de magia, necesitamos la bombona de gas correspondiente (segundo accesorio). Con esto ya en principio tenemos solucionado el tema “calentar el agua”.

calor alambique

Por otro lado entonces está el tema de enfriar el agua que está en contacto con el serpentín por el que discurrirá el vapor. Agua que ha de estar lo suficientemente fría para que sea efectiva la condensación. Y como en este alambique grandote, todo va en proporción, el recipiente donde va el serpentín no es pequeñín. Entonces una de dos: o te “jartas” a echar cubos de hielo, botellas muy frías y estar muy pero que muy pendiente del agua para que no se caliente (cosa que creo que incluso puede empañar de alguna manera el disfrute de destilar), o haces como Eva, que tiene la gran suerte de contar con un hipotecado apañao y le hizo una especie de circuito cerrado donde el agua circula de continuo y se mantiene bien fresquita, con una bomba de piscina y un cubo grandote donde echamos el agua y enfríamos con botellas congeladas.

alambique2

Me diréis que,dicho así todo esto,os quito la ilusión de tener un alambique tan grande y de destilar en un piso. Pero más vale contar con estos posibles inconvenientes que no recibir el alambique,ilusionarse, y luego darse cuenta de que no es viable tenerlo en la cocina, por ejemplo. Claro está, hablamos de uno de este tamaño o similar. Los pequeñitos servirían.

alambique

ajustando alambique

alambique montado

Otro problemilla que puede surgirnos es que se escape vapor por la unión de lo que llaman capitel (parte media y alta del alambique) y la caldera (parte baja). Podemos solucionarlo o prevenirlo con teflón, como hizo Eva. El teflón que utilizó es una especie de adhesivo que se usa mucho por ejemplo en fontanería, para impedir fugas por las juntas de unión.

-teflon en alambique

Y lo siguiente que hicimos para intentar que no pasaran partículas de planta muy pequeñas que pudieran “manchar” el hidrolato (usamos manzanilla seca), fue poner una especie de malla tipo mosquitera, por debajo de la planta, y por encima. Y menos mal, porque tras tenerlas puestas, le dimos unos toques encima de la mesa,como cuando queremos asentar la masa de jabón en el molde y evitar burbujas, y salió todas estas pequeñas partículas que podrían haber pasado de alguna manera con el vapor. Y ya de paso, nos salió este mandala improvisado sobre el mantel 🙂

mandala manzanilla

Y bueno, después de la preparación previa, vino lo que más mola: poner el hornillo en funcionamiento e ir comprobando la temperatura del agua. Sabes que cuando llegue a 100 grados, el agua empezará a hervir, se producirá vapor y lo siguiente es ver el hidrolato saliendo por el destilador.

-termómetro alambique

Y  llega el momento mágico de ver como comienza a salir. Este “primer” hidrolato irá poco o apenas cargado de aceite esencial, porque seguramente aún no haya dado tiempo a romper bien las capsulitas donde las plantas concentran su esencia. Pero da igual: mola mucho. Mola tanto que conservaré para siempre esta imagen en la retina…

primeras gotas

saliendo hidrolato

Éste primer hidrolato como veis no tiene aún aceite esencial.

hidrolato

En la siguiente foto podéis ver ya el precioso aceite esencial de manzanilla, de color azul.

hidrolato y ae

A estas alturas de la peli, y con horas por delante para sacarle todo el provecho a la planta, Eva y yo nos permitimos un descanso para comer, cosa que no habríamos podido hacer tranquilas si tenemos que estar muy pendientes de que el agua de la cubeta del serpentín no se caliente.De postre y para que hiciera juego con la temática del día, unas “roses de sables” (rosas de arena) que hice con chocolate, copos de maíz y una gotina de aceite esencial de menta, naranja o canela, según el que te tocara. Debieron estar buenos y gustar porque no hicimos ni foto,jaja.

Volviendo al meollo…Si os gusta el tema “destilación” ya sabréis que para separar el aceite esencial del hidrolato necesitamos un vaso florentino para decantar. En el caso de esta planta que usamos, el aceite esencial es bastante contundente y conviene dejarlo reposar en el vaso durante unas horas para que vaya subiendo y quede lo menos posible en las paredes del recipiente como veis en esta foto.

decantador con ae

Así todo, no nos aguantamos a llevarnos a casa algo de hidrolato y decantamos lo que pudimos. Y el resto, a posar.

decantador

decantando

decantando2

Eva, tan apañauca ella,hizo hasta las etiquetas

etiquetado

etiqueta

El rendimiento de la planta así en seco fué altísimo, ya que sacamos alrededor de los 3 litros y medio de hidrolato con 550 gramos de planta. De aceite esencial…Eva os contará, ya que lo iba a decantar al día siguiente.

En este punto es de rigor dar las gracias a tres personas que con su ayuda hicieron de esta experiencia algo mucho más “facile e divertente”, como dirían los italianos: a Robert, la pareja de Eva, por su inestimable ayuda con el montaje del alambique, con la fuga de agua inesperada, su rapidez para cerrar el “grifo” del decantador cuando alegremente nos pusimos a decantar con él abierto,  sus truquillos de manitas mañoso, su perfecto ojímetro para saber cuando se acababa el agua y seguro que me dejo varias cosas más. A Iñaki, de la página Inaxio soap, por sus consejos y ayuda desde la distancia. Él no estaba allí con nosotras, pero a la vez sí lo estaba. Estaba de corazón, y eso a veces cuenta tanto como la presencia física.Y a Patricia, del blog Natural mola más, toda una experta en este mundillo cosmetil, por ayudar a Eva, y por consiguiente a mí también, con dudas sobre el funcionamiento del alambique, la obtención del aceite esencial o el rendimiento de las plantas. ¡ Gracias a los tres !

Y a Eva, tanto me faltan las palabras para agradecerte haberme hecho partícipe de esta experiencia y haberme ofrecido tu amistad que me quedé hasta afónica,a que chí? 😉

A todos los que habéis llegado al final de esta larga pero espero que no soporífera entrada, gracias por leerme 🙂 Se os quiere.

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Anamaya

“Anamaya” en śanscrito significa “salud espiritual”.

Cuando mi mundo interior anda revuelto por algún motivo, echo mano de esta crema corporal. Y aún estando tranquilo,a veces me la aplico tan sólo para irme a dormir. Otras antes de meditar. Y alguna vez cuando me doy el placer de estarme quieta sin caciplar en nada,tumbada, con una música relajante,o en mi jardín, con los sonidos de la naturaleza de fondo.

Como aceites vegetales he usado el de almendras dulces y el de caléndula, con virtudes tranquilizantes a nivel físico y sensorial. La fase acuosa es agua de azahar. Y como aceites esenciales, el incienso y la mirra.

Del aceite esencial de incienso dicen que logra tranquilizar y hacer más profunda la respiración, y ayuda a meditar y a desconectar nuestra mente de pensamientos negativos. Rebaja los niveles de ansiedad y estrés. Nos ayuda a conectar con nuestro rincón interior de sosiego, ese que todos tenemos cuando afuera hay tormenta. Yo lo uso diluido en algún aceite vegetal cuando medito, aplicado en el chakra Ajna, situado en el entrecejo, y llamado también “tercer ojo”. Me ayuda a despejar la mente y a conectar mejor con el proceso meditativo. También lo uso cuando doy a alguien Reiki y tengo mis aceites a mano ( porque a veces surge que no los llevo conmigo), aplicado en el chakra Sahasrara (en la coronilla), y ayuda a equilibrarlo y a que la persona conecte con otro plano energético.

El otro aceite esencial que utilicé en esta crema, el de mirra, es más tranquilizador aún que el incienso. A donde uno no llega, alcanza el otro. Para mí son un buen tándem cuando queremos alcanzar la serenidad. Una de las cosas que noto al usar este aceite es su capacidad para aportar claridad a nuestra mente cuando estamos inmersos en pensamientos negativos, derrotistas o confusos.

Con estos ingredientes, todos con virtudes tranquilizadoras, Anamaya es una oda a la serenidad, a la calma interior y a la conexión con nuestra fuerza vital que nos ayuda a superar baches.

anamaya

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Maravilla de los campos

Hoy mi post va dedicada a una planta que me acompaña desde que hace años me fuí a vivir al campo. He tenido varios jardines, pero sea cual fuere la caléndula siempre está allí…Creo mucho en la presencia de plantas en nuestro entorno como señal de lo que necesitamos. Es como que me estuvieran allí para decirnos: ” estoy aquí para ayudarte”. Y esta planta es una de las que se repite siempre en mi entorno. Así que desde hace año forma parte de mi botica para preparar jabones, cosmética y remedios herbales.

La caléndula que habitualmente vemos de manera silvestre es la variedad “arvensis”. Su hermana, la quizás más conocida “Calendula officinalis”, comparte con ella bastantes semejanzas. Incluso hay autores que posicionan a la arvensis como mejor dotada de propiedades y virtudes (veáse la “Flora española”, tomo III, pág. 377).

Sus usos son variadísimos, algunos de ellos:

  • Es emenagoga, regula la menstruación, disminuyendo las demasiado abundantes, aliviando los dolores menstruales (en tisana)
  • Elimina callos, verrugas y llagas.
  • Reduce la inflamación de los ojos (en baños y compresas)
  • Alivia contusiones, golpes, caídas, hemorragias cutáneas, torceduras, heridas, eczemas, picaduras de insectos, gingivitis, sabañones, acné,  hemorroides, herpes, aftas, pie de atleta,quemaduras y granos (en cataplasma, colutorio, crema, ungüento u oleomacerado)

Algunos autores como Scott Cunningham la contempla también como una planta con propiedades mágicas:

  • Fortalece y alivia las penas del corazón, recolectada al mediodía cuando el sol más calienta.
  • Las guirnaldas con esta flor,colgadas de la puerta, alejan el mal de la casa.
  • Esparcida debajo de la cama, protegen nuestros sueños.
  • Añadida al agua del baño, ayuda a ganar el respeto y admiración de nuestro entorno.
  • Contemplar sus flores fortalece la vista.
  • Si se lleva en el bolsillo, hace que la justicia sea favorable ante un tribunal.

Trabajo con esencias florales, y uso la esencia de caléndula para aliviar el mal humor de aquellos que parecen estar siempre dispuestos a discutir. Es una esencia muy útil en gente beligerante, con poca capacidad de escucha y empatía, que actúa impulsivamente antes de reflexionar, y que suele avasallar a los demás con verbalizaciones hirientes y desprecios. Esta flor les aporta sensibilidad, paciencia, tolerancia, y lo más importante, convierte su actitud verbal en algo más tibio y menos agresivo.

Y bueno, como éste es un blog principalmente de cosmética casera y jabones, vamos a ver usos de esta planta para ello. Os propongo algún tip para que incorporéis la caléndula en vuestras preparaciones:

  • El preparado por excelencia en nuestra botica será el oleato de caléndula: recoge los pétalos, sécalos sobre papel de horno o similar, mételos en un frasco limpio y seco, rellena con aceite de oliva virgen extra hasta que todas las flores estén cubiertas, cierra bien el frasco, deja 40 días al sol y la luna ( removiendo de vez en cuando), filtra y envasa.
  • Haz un aceite de masaje para piel sensible, con 4 cucharadas de aceite de almendra dulce, 4 del oleato anteriormente explicado, 10 gotas de ae de lavanda y otras 10 de ae manzanilla romana.
  • Una mascarilla exprés y slow para pelos secos: un plátano machacado, 2 cucharaditas de oleato de caléndula y 5 gotas de ae de Ylang- Ylang. Aplícala sobre pelo húmedo, tapa la cabeza con una bolsa o gorro para que no se seque, dejar actuar una media hora, y aclarar.
  • Haz jabón de caléndula ( la puedes incorporar en infusión en el agua de la lejía, y/o con oleato en la parte de grasas) y decora su copete con flores de caléndula. ¡ Aprovéchate de que son de las pocas flores que no se oxidan en contacto con la sosa ! 🙂
  • Unos polvos mucho más sanos que el talco, ideales para pìeles sensibles e irritadas. Mezcla 20 gramos de arcilla blanca tamizada con 5 gotas de tintura de caléndula y 10 gotas de ae de benjuí, juntados previamente en un atomizador y pulverizados sobre la arcilla.
  • Un bálsamo para proteger y restaurar las almohadillas perrunas: 7 gr de oleato de caléndula, 4 gr de karité, 3 gr de cera candelilla,  10 gotas de ae cajeput y 10 gotas de ae espliego. Derretir la cera junto al oleato, apartar del fuego una vez derretida, añadir el karité para que se deshaga con el calor residual, y antes de que solidifique, añadir los aaee.
  • Un enjuague herbal para realzar reflejos dorados en cabellos rubios: 2 cucharadas de flores secas de caléndula, 2 de flores secas de manzanilla, 1 cucharada de ralladura de cáscara de limón, y echar encima de todo ello una taza de agua hirviendo. Dejar que enfríe, colar y envasar en un pulverizador. Aplicar sobre el pelo húmedo tras lavarlo, y dejar actuar. El efecto será más intenso si tras echarlo exponemos un rato el cabello al sol.

caléndula

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Ya está aquí…

No más frío, por favor. Pero aún soplan vientos fríos…

Comienza a subir la temperatura

El hielo se derrite con el sol de marzo

La luz del sol se refleja en los charcos

Comenzamos a salir del letargo

Alergias por doquier

Mes de transición

Las primeras fresas

Las primeras flores …

“Quien te quiera en tu otoño, se enamore de tus ramas sin hojas, incluso te soporte en tus tiempos de invierno, esa persona se merecerá toda tu primavera” (Anónimo)

collage primavera

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Con flores y alimentos

Hola a todos de nuevo ! Llevaba mucho tiempo sin escribir algo aquí, y es que entre la mudanza, el acondicionamiento de la nueva casa y el descentre que todo ello supone, he estado estos dos meses algo inactiva en cuanto a potingues se refiere. Pero aquí estoy de vuelta 🙂

A mi entrada de hoy la he llamado “con flores y alimentos” ya que de ello está hecho el producto que os voy a enseñar. Se trata de un colorete. Hasta ahora he venido usando uno que se llama Aker fassi y que los árabes fabrican con polvos de granada, amapola, rosa de Damasco,etc. He querido experimentar  y hacer un colorete digno de la llamada “slow cosmetique” de la que ya sabéis que soy fan. Tan sólo hay que ir mezclando los ingredientes y envasar.

Las cantidades van un poco a ojímetro, partiendo de 1/2 cucharadita de arruruz ,o maicena en su defecto. Luego he ido añadiendo polvo de flor de hibisco que he hecho yo misma triturándolas en el molinillo y  polvo de remolacha que había comprado hace tiempo. También he usado estearato de magnesio, que ayuda a fijar mejor los polvos a la piel.

Como podéis imaginar, no hay cantidades fijas de cada ingrediente, salvo el estearato,que he usado en un 7%. Se trata de ir experimentando con diversas cantidades hasta dar con el color deseado.

collage

Espero que os guste y os animéis a probar y jugar con alimentos,frutas y flores para crear vuestros propios colores.

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